No es digna la muerte aún, sólo los arboles lo son, veloces y silbantes. Veloces en la sombra, en la tierra como los rayos. Si te detienes detente, mira el árbol, míralo en la luz y míralo en la sombra y míralo en lo alto del aire. Ahora, haz una foto, y ahora no hagas ninguna foto, guarda tu cámara y todos tus aparatos, y míralo a él todas las veces que puedas. Que árbol te haga una foto ahora, acomoda el flequillo y humedece los labios, ya estás listo, ya está tu foto. Míralo ahora todas las veces, que el rayo y que la sombra te miren. Sólo los árboles, veloces ellos. Pero tú con tu cámara, guárdala un rato.